Parróquia La Santa Cruz
Col. Tara, San Pedro Sula,  Honduras, Tel. (504) 551-3290

  

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HOMILIAS SANTIAGO APOSTOL

SANTA MARTHA

JESÙS EN LA CALLE: La Pastoral Juvenil te invita al evento de evangelización Jesús en la Calle, el día jueves 9 de julio a las 7:00 p.m., Lugar: Parroquia Santa Cruz, Ven con tu familia. ....... SEMINARIO EMAUS EN COL. BOGRAN: Toda la comunidad del Sector Pastoral Nuestra Señora de Suyapa esta invitada a participar de un seminario sobre la Palabra de Dios, que se realizará del 22 al 25 julio, en las horas de la noche. La conclusión se hara desde las horas de la tarde y la clausura en la noche del día 25. Conocer las Sagradas Escrituras es acercarnos más a Jesucristo. Horario: miércoles a viernes 7: 00 a 9:00 p.m., Sábado: 2:00 a 9:00 p.m. ...... SEMINARIO NUEVA VIDA: En el salón Parroquial se va a realizar un Seminario de Vida en el Espíritu con énfasis en la sanación interior y física. Los días 21 al 25 de julio. Invitados a este evento todos los fieles de la parroquia. El equipo sacerdotal y de formación permanente de la Santa Cruz les espera. Horario: Martes a viernes 7:00 a 9:00 p.m., Sábado 2:00 a 9:00 p.m. ....... Se les hace la cordial invitación a todos los fieles de nuestra parroquia y sectores aledaños asistir a las Eucaristías matutinas de los días jueves en horario de 6:30 a.m. y los sabados a las 7:00am. ...... PASTORAL DE COMUNICACIONES: DIFUNDIENDO EL EVANGELIO Y EL MENSAJE DE SALVACION; No Olviden sintonizar por Radio Luz, 101.5 FM, nuestros espacios: Católico conoce tu Fe, Martes y Jueves, 8:30am, Huesped del Alma, Miercoles, 6pm y Parroquia y Misión, Sábados, 2pm ..... FORMACION PERMANENTE: La Parroquia de la Santa Cruz ofrece todos los lunes a las 7:00 PM un curso de fonación permanente llamado JESUS EN LOS CUATRO EVANJELIOS, a quienes lo están recibiendo les acompañamos con nuestra oración, de manera que continúen evangelizando con la fuerza del Espíritu Santo. ¡Animo! ....... CUIDADO DE CARROS: Para los fieles de la parroquia que traen sus vehículos para llegar al Templo parroquial, se les hace muy comedidamente la siguiente petición: Estacionar SIEMPRE, en la zona verde al lado de la entrada. Se estará haciendo la prueba de entrar al parqueadero por una puerta acondicionada para tal efecto, está antes de la cadena de seguridad. Hay que pagar el parqueo para darle una mensualidad al vigilante. ........ Si usted o cualquier movimiento, grupo, comisión o pastoral desea comunicar alguna iniciativa o actividad importante para la comunidad por este medio, le solicitamos dejar el aviso redactado y su teléfono en la oficina de la parroquia a más tardar el día jueves de cada semana. Tendremos mucho agrado en servirle. ...... Todos los segundos viernes de cada mes, la pastoral juvenil organiza los JESUS EN LA CALLE, como espacio importantísimo para evangelizar jóvenes que estén en la búsqueda del señor. Este viernes 13 de marzo será en el sector de Villas Mackey, salón parroquial. Estará orientado por Padre Iván Rodrigo Cardona. ..... SACERDOTES A SU SERVICIO: Los sacerdotes de nuestra parroquia dispondrán de una media hora para las confesiones. Es aconsejable que frecuentemos el sacramento de la reconciliación y así estar preparados para celebrar al Señor en la Eucaristía. Los días martes, miércoles y viernes estará un sacerdote en el templo una media hora antes de la Eucaristía de 6:30 de la tarde, es decir, atenderán fieles desde las seis de la tarde. Aún cuando no llegaren, estarán dispuestos a recibir a quien lo necesiten ¡Acudamos a buscar la paz de Jesús! ..... PASTORAL JUVENIL: FORMACIÓN DE LOS LIDERES DE LA PARROQUIA DE LA SANTA CRUZ, QUE LO INTEGRAN LAS JUNTAS DIRECTIVAS DE CADA COMUNIDAD, SE REÚNEN A FORMACIÓN DOCTRINAL EL 2DO. DOMINGO DE CADA MES DE 2:00 A 4:30 PM. ..... ¿ES TU FAMILIA TU PRINCIPAL PREOCUPACION?, ¿Que podemos hacer por ella?, INTEGRA LA PASTORAL FAMILIAR DE TU SECTOR, ¡COMUNICATE!, Sr. Ronaldo Martinez y Sra., 551-0236; Sra. Gloria de Borjas, 551-3105; Sra. Luz America de Hernandez, 552-2215, 551-3327, FORMA PARTE DE LA PASTORAL FAMILIAR: ESCUELA, EQUIPO, MISION, “PROCLAMEMOS CON ALEGRIA EL VALOR DE LA FAMILIA ..... El 1er. Domingo de Cada Mes se Celebra la Misa de la Libra, para ayudar a nuestros hermanos mas necesitados de toda la parroquia ..... GRUPO DE ORACIÓN DE LA RENOVACIÓN CARISMATICA EN LA COMUNIDAD DE CRISTO DE ESQUIPULAS, SE REUNEN LOS SABADOS A LAS SIETE DE LA NOCHE EN LA CAPILLA DE CRISTO DE ESQUIPULAS ..... Legión de María: Presideum Virgen de la Caridad del Cobre, Reuniones Viernes, 4:30pm; Presideum Virgen Madre del Consuelo, Reuniones Miércoles, 3pm ..... Todos los Domingos, exceptuando el 3er. Domingo de cada mes, habrá confesiones a las 9:30am, en el Templo de la Santa Cruz ..... Todos los Jueves Exposición del SANTISIMO desde las 2pm, Culmina con la Celebración Eucarística de Sanación, Templo Santa Cruz, 6:30pm ..... Reunión Pastoral Juvenil, todos los Sábados, 5pm ..... Formación de Catequistas, todos los 1ros. Domingos de cada mes, 8am ..... Charlas Pre-Basutismales para Padres/Madres y Padrinos/Madrinas, 1ra. y 2da. semanas de cada mes ..... Celebración de Bautizos, 3er. Domingo de cada mes, 9am ..... Grupo de Oración de Intercesión, Viernes, 6am, Templo de La Santa Cruz ..... Formación de Monaguillos todos los Sábados, 2pm ..... Formación litúrgica, en las áreas de: acólitos, lectores y monitores, todos los Martes 7pm ..... YA SE HA INICIADO EL SEGUNDO NIVEL ..... "Psicologia y Familia", Primera y unica revista en Honduras que ofrece soluciones a la familia. Editor Lic. Pedronel Gonzalez Rodriguez. Costo Lps. 20.00, interesados pueden comprarla en la oficina parroquial..... YA ESTA A LA VENTA LA BIBLIA CATOLICA PARA JOVENES.¡UNA DE LAS MAS SOLICITADAS POR SU CALIDAD DIDACTICA!, PRECIO: LPS. 300.00, DISPONIBLE EN LA OFICINA PARROQUIAL ..... ABONO PARA PLANTAS: Este abono es hecho con material natural por mujeres de escasos recursos que han creado una microempresa. la bolsa de abono cuesta solo Lps. 40.00, se vende en la oficina parroquial ..... FORMACIÓN PARA MINISTROS EXTRAORDINARIOS DE LA EUCARISTÍA. Consta de tres módulos: 1. Fundamentos Doctrinales, del Directorio Nacional para Ministros Extraordinarios, 2. Pastoral del Sacramento de la Eucaristía, 3. Cristología. Cada sacerdote de la parroquia impartirá un modulo. Las clases se imparten en el salón parroquial los primeros domingos de cada mes de 8:00 a.m. a 12:00 m. Los candidatos pueden comunicarse con el coordinador de pastoral de su sector. Inicio ya desde el domingo 3 de febrero. Matrícula L. 100.00, Proxima Charla: Domingo 2 de Marzo de 2008.
SANTO TOMAS APOSTOL SAN BENITO ABAD

VIRGEN DEL CARMEN

SANTA MARIA MAGDALENA

ORACIONES:

Padre misericordioso, por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles una santa alegría, para que quienes hemos sido liberados del pecado, alcancemos la felicidad eterna. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre todopoderoso, concédenos celebrar con alegría la fiesta de tu apóstol santo Tomás, para que él nos ayude siempre con su protección y tengamos vida creyendo en aquél a quien reconoció como su Dios y Señor, Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de bondad, que nos llenas de alegría en la celebración litúrgica de san Pedro y san Pablo, concede a tu Iglesia que se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos por quienes comenzó la propagación de la fe. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Protégenos, Señor Dios nuestro, por la intercesión de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y ya que por su ministerio diste a tu Iglesia las primicias de tu obra salvadora, concédenos, por su intermedio, la ayuda necesaria para la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de bondad, que por la gracia de la adopción quisiste que seamos hijos de la luz; concédenos que no seamos envueltos en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre omnipotente, que confiaste a san Juan Bautista la misión de prepararle a Cristo Jesús un pueblo bien dispuesto; concede a tu Iglesia la alegría espiritual y guía nuestros pasos por el camino de la salvación y de la paz. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre todopoderoso, ayuda a tu familia a caminar por la senda de la salvación, para que siguiendo la voz de san Juan, el Precursor, pueda encontrar con alegría al Salvador que él anunció, Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y el respeto a tu santo nombre ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, tu Hijo al expirar en la cruz quiso que su Madre, la Virgen María, fuese en adelante Madre nuestra; concédenos que, al acudir a su protección, seamos consolados por la invocación de su santo nombre. Te lo pedimos por Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro tú hiciste llena de gracia entre todas las mujeres a santa María Virgen, y la elegiste para que fuera la Madre de tu Hijo, nuestro Redentor, concédenos, al venerar su santo nombre, vernos libres de los peligros de este mundo y participar con ella de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, te pedimos que nos revistas de la paciencia y la humildad del corazón de tu Hijo y nos enciendas con su amor, para que configurados a imagen suya, merezcamos participar de la redención eterna. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, que has redimido a todos los hombres por la preciosísima Sangre de tu Hijo, conserva en nosotros la obra de tu amor, para que recordando siempre el misterio de nuestra salvación, podamos alcanzar sus frutos. Por Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, que realizaste la redención humana por el misterio pascual de tu Hijo, concede en tu bondad que quienes con fe anunciamos bajo los signos sacramentales, la muerte y resurrección de Cristo, podamos experimentar cada vez más los efectos de tu salvación. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, para gloria de tu nombre y salvación de todo el género humano, constituiste a tu único Hijo, sumo y eterno sacerdote; concede que el pueblo redimido con su Sangre, al participar en este memorial suyo, pueda experimentar el poder de su Cruz y de su Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios Padre, que al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador revelaste a los hombres el misterio de tu vida, te pedimos que en la profesión de la verdadera fe reconozcamos la gloria de la Trinidad y adoremos al único Dios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre del Cielo, Tú eres la fuerza de los que esperan en ti, y sin ti nada puede la fragilidad humana; por eso te pedimos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



De ti, Padre, proceden todos los bienes, por eso te pedimos que te muestres generoso con nosotros y nos concedas tu inspiración para pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que es Dios y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Padre que todo lo puedes y cuya providencia no falla en sus disposiciones; te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas lo que pueda ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre nuestro, concédenos que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien según tus designios de paz y que tu Iglesia pueda alegrarse de poder servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Dios todopoderoso, que, meditando siempre en las realidades espirituales, llevemos a la práctica en palabras y obras lo que es de tu agrado. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón, concédenos la gracia de vivir de tal manera que merezcamos ser una morada para ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, cuida a tu familia con permanente amor y ya que sólo en ti ha puesto su esperanza defiéndela siempre con tu protección. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, concédenos honrarte con todo el corazón y amar verdaderamente a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre del cielo, por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por las naciones; derrama sobre toda la tierra los dones del Espíritu Santo, e infunde hoy en el corazón de tus fieles aquellas maravillas que hiciste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Cumple, Señor, tu promesa en nosotros, y derrama tu Espíritu Santo para que nos haga ante el mundo testigos valientes del Evangelio de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, que tu pueblo, renovado y rejuvenecido en su corazón por la acción del Espíritu Santo, se alegre hoy por haber recuperado la adopción filial, y aguarde con firme esperanza el día de la gloriosa resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Señor y Dios nuestro, que nos has regenerado por tu palabra de vida: derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo, para que viviendo en la unidad de la fe, merezcamos resucitar para la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Señor Dios, lleno de poder, que levantas al hombre caído y, una vez restaurado, lo conservas en tu fidelidad; aumenta el número de los que serán renovados por tu gracia santificante y haz que tu Espíritu conduzca siempre a todos los bautizados. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios todopoderoso, en el monte Sinaí, diste a Moisés la Ley en medio del resplandor del fuego, y hoy manifiestas la nueva Alianza en el fuego del Espíritu Santo. Concede que nuestros corazones ardan en aquel mismo Espíritu que derramaste de modo admirable sobre tus apóstoles, y haz que la Iglesia, congregada de entre todos los pueblos, reciba con alegría el mandamiento de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Te pedimos, Dios todopoderoso, que tu Iglesia sea siempre un pueblo reunido por la unidad del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, se manifieste ante el mundo como sacramento de santidad y unidad, y lo lleve a la plenitud de la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios todopoderoso, te pedimos que hagas brillar sobre nosotros el resplandor de tu gloria, y confirma con la luz de tu Espíritu a quienes hemos renacido por tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de todos los hombres, tú has querido que celebráramos el misterio pascual de tu Hijo durante cincuenta días de gozo; renueva hoy en nosotros el prodigio de Pentecostés, para que, por medio de tu Espíritu, los pueblos dispersos se congreguen y las diversas lenguas se unan en la proclamación de la gloria de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, concédenos con tu gracia conservar en nuestra vida y en nuestras costumbres el espíritu y la alegría de estas fiestas pascuales que estamos concluyendo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Señor nuestro, por la glorificación de tu Hijo y con la luz del Espíritu Santo, nos abriste las puertas de la eternidad. Te pedimos que, al participar de un don tan grande, se acreciente nuestra entrega a tu servicio y progresemos en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que tu Espíritu derrame sobre nosotros la fuerza de sus dones, y nos dé un corazón que sea de tu agrado, siempre dispuesto a cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre, fuente y autor de toda santidad; te pedimos que tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, te sirva siempre de todo corazón y permanezca unida en un mismo amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre rico en misericordia, envía tu Espíritu para que habite en nosotros y nos convierta en templos de tu gloria. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Derrama sobre nosotros, Señor, la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio de ti con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso concédenos que, así como creemos que tu Hijo único, Redentor nuestro, subió al cielo en este día, así también podamos ya trasladarnos espiritualmente a la morada celestial. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor que es Dios, y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Dios todopoderoso, darte gracias con una santa alegría, porque en tu Hijo ascendido al cielo, nuestra humanidad es elevada junto a ti, ya que Él, como Cabeza de la Iglesia, nos ha precedido en la gloria que esperamos alcanzar. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor que es Dios, y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Dios, cuyo Hijo subió hoy al cielo ante la mirada de los apóstoles, concédenos que, según su promesa, él viva siempre con nosotros en la tierra y nosotros merezcamos vivir con él en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre de todos nosotros, al subir al cielo, tu Hijo prometió a los apóstoles el Espíritu Santo para que les recordara tu Palabra y los llevara al conocimiento de toda verdad; concédenos poder recibir también nosotros los dones de este mismo Espíritu. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre del cielo, escucha nuestro ruego, para que así como creemos que el Salvador de todos los hombres ya goza contigo de tu misma gloria, también experimentemos su presencia entre nosotros hasta el fin de los tiempos, tal como él mismo lo prometió. Él que es Dios, y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Padre del cielo, tú has constituido a la Madre de tu Hijo amado en madre y auxiliadora del pueblo cristiano; concede a tu Iglesia vivir bajo su protección y alegrarse con una paz duradera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Mueve, Padre, nuestros corazones para que fructifiquemos en buenas obras y al tender siempre hacia lo más perfecto, procuremos vivir plenamente el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Escucha, Padre, nuestras súplicas para que la predicación del Evangelio extienda por todo el mundo la prometida salvación de tu Hijo, y todos los hombres alcancen la plenitud de la adopción filial que él anunció dando testimonio de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Te pedimos, Dios todopoderoso, que así como celebramos el misterio de la resurrección de tu Hijo, podamos también alegrarnos con todos los santos cuando Él vuelva para la pascua definitiva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Te pedimos, Dios todopoderoso, que así como celebramos el misterio de la resurrección de tu Hijo, podamos también alegrarnos con todos los santos cuando Él vuelva para la pascua definitiva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Dios omnipotente y misericordioso, que participemos realmente de la resurrección de Cristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios misericordioso y providente, te pedimos experimentar en todo tiempo los frutos del misterio pascual que hoy celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, de manera que prolonguemos en nuestra vida el misterio que hoy recordamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios, y que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, tú das la vida eterna a los hombres haciéndolos renacer por el bautismo; te pedimos que después de habernos justificado, haciéndonos capaces de tu inmortalidad, nos conduzcas a la plenitud de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, en la humildad y sencillez de san Isidro, el labrador, nos dejaste un ejemplo de vida unida a Cristo y escondida en ti; te pedimos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza a tu Nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios de amor y paz, concédenos la gracia de encaminar nuestra vida según la exigencia de los misterios pascuales, para que al celebrarlos con alegría, nos proteja y nos salve su continua eficacia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén



Padre del cielo, que agregaste a san Matías al colegio de los Apóstoles, concédenos, por su intercesión, que favorecidos por la elección de tu amor, podamos contarnos entre tus santos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios, y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amen.



Dios, Padre del perdón, por tu gracia conviertes en justos a los pecadores y das la felicidad a los afligidos; ayúdanos con tu poder y con tus dones, para perseverar con fortaleza en la fe que nos ha justificado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que nos diste a la Madre de tu Hijo como Madre nuestra, concédenos que perseveremos en la oración por la salvación del mundo y procuremos promover pacientemente el Reino de Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios misericordioso, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido; dirige hacia ti nuestros corazones, para que liberados de las tinieblas de la incredulidad, nunca nos apartemos de la luz de tu verdad. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que en la Resurrección de Cristo nos renuevas para la vida eterna, concede a tu pueblo perseverar en la fe y en la esperanza, para que nunca dudemos del cumplimiento de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Te suplicamos, Señor, que abraces a tu familia para protegerla constantemente y por la resurrección de tu Hijo único, defiéndenos de toda maldad y cólmanos con los dones celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios eterno y omnipotente, perfecciona constantemente en nosotros el sacramento pascual, de manera que quienes fuimos renovados por el sagrado bautismo produzcamos muchos frutos con tu auxilio y protección y nos concedas alcanzar la alegría de la vida eterna. Por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Por la Pascua, Padre, sanas al mundo con dones celestiales; te pedimos pues, que acompañes a tu Iglesia con tu clemencia para que la observancia temporal nos sirva para la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Tú eres, Padre, el autor de nuestra libertad y de nuestra salvación; escucha nuestra oración y concédenos a quienes redimiste con la sangre de tu Hijo la gracia de vivir para ti y encontrar en ti la felicidad eterna. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que restauras la dignidad del hombre elevándolo por encima de su condición original: no olvides tu inefable proyecto de amor y bendice con tus dones a quienes redimiste por medio del bautismo. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, tú eres la vida de los fieles, la gloria de los humildes y la felicidad de los santos. Escucha con bondad nuestras súplicas y sacia siempre con tu abundancia a quienes tienen sed de los dones que prometiste. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios. por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, te pedimos que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado aumente en nosotros la alegría de sabernos salvados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, luz perfecta de los santos, que nos concediste celebrar el misterio pascual en la tierra, te pedimos que nos hagas gozar la plenitud de tu gracia en el cielo. Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo, concédenos a nosotros, que somos el débil rebaño de tu Hijo tener parte en la admirable victoria del Buen Pastor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor, que en las aguas bautismales renuevas a cuantos creen en ti; pedimos tu protección sobre quienes hemos renacido en Cristo para que, liberados del error, conservemos con fidelidad la gracia de tu bendición. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre omnipotente, te pedimos que quienes hemos conocido la gracia de la resurrección del Señor, podamos resurgir a una vida nueva por la acción de tu Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, en este tiempo pascual nos has revelado con mayor claridad tu amor y nos has permitido conocerlo más profundamente; concédenos experimentarlo con abundancia para que, liberados de las tinieblas del error, podamos adherirnos con firmeza a tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios Padre providente, escucha a tu familia, y a quienes regalaste el don de la fe, concédeles compartir eternamente el premio de la resurrección de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor, Dios de misericordia, tú abres las puertas del Reino de los cielos a los renacidos por el agua y el Espíritu. Aumenta en tus hijos la gracia que nos diste, para que purificados de todos nuestros pecados, podamos gozar de los bienes que en tu bondad nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Dios todopoderoso, que habiendo abandonado el hombre viejo y sus costumbres, vivamos en comunión con Jesucristo, con quien nos identificaste por los remedios pascuales. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, tu pueblo ha sido rejuvenecido por la gracia y vive la alegría de tus dones; concédenos ahora regocijarnos por haber recobrado nuestra condición de hijos y aguardar con firme esperanza el día de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, que enalteciste al evangelista san Marcos con la misión de proclamar la buena noticia de salvación, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos fielmente las huellas de Cristo, tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Tú quisiste, Padre, abrir la puerta de la misericordia para tus fieles a través del misterio de la Pascua; mira a quienes peregrinamos en este mundo y compadécete para que, ayudados por ti en el camino de la vida, nunca nos apartemos de tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Destruye, Padre, el recibo escrito por la ley del pecado, que en el misterio pascual borraste por la resurrección de Cristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, que eres esperanza y luz para el alma sincera, te pedimos que inspires nuestro corazón para que podamos elevar una oración digna de ti y así te alabemos constantemente. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre santo, que para salvar al mundo nos diste el misterio pascual atiende las súplicas de tus hijos, y haz que nuestro sacerdote y mediador Jesucristo, por su humanidad que comparte con nosotros, nos reconcilie, y por su divinidad que lo hace igual a ti, nos absuelva. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios de clemencia, al revivir nuevamente este año el misterio pascual, en el que la humanidad recobra la dignidad perdida y adquiere la esperanza de la resurrección futura, te pedimos que el misterio celebrado en la fe se actualice siempre en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, haznos capaces de proclamar la victoria de Cristo resucitado, de modo que quienes hemos recibido el anticipo de los bienes futuros, lleguemos a compartirlos un día en plenitud. Por el mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Te pedimos, Dios todopoderoso, que quienes hemos perdido el parecido a nuestro progenitor terrenal, renovados por los remedios pascuales, nos transformemos según la imagen del Salvador celestial, Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios de la eterna misericordia, cuando celebramos cada año la fiesta de la Pascua tú reavivas la fe del Pueblo santo; haz crecer en nosotros los dones de tu gracia, para que comprendamos mejor la grandeza inestimable del bautismo que nos purificó, del Espíritu que nos regeneró y de la sangre que nos redimió. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios de amor, con la abundancia de tu gracia haces crecer el número de quienes creen en ti; mira con bondad a tus elegidos y reviste de feliz inmortalidad a los que hemos renacido por el bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que estableciste el misterio pascual como alianza de la humana reconciliación, concédenos manifestar en nuestras obras lo que celebramos en la fe. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, Padre y Pastor, que has congregado pueblos diversos para profesar tu santo nombre: ayúdanos a quienes hemos renacido en las aguas bautismales a estar unidos en la fe y en la santidad de vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Señor de la Vida, que en la liturgia pascual nos concedes cada año la alegría de revivir la resurrección de tu Hijo, haz que el júbilo de estos días alcance su plenitud en la Pascua del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, por estos sacramentos pascuales llegas a nuestras vidas con el poder salvífico de tu amor; continúa favoreciendo a tu pueblo para que alcance la perfecta libertad de los hijos de Dios y pueda gozar de la alegría del cielo que ya ha empezado a gustar en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Señor nuestro, que siempre haces crecer a tu Iglesia dándole nuevos hijos: concédenos la gracia de vivir de acuerdo con la fe que recibimos en el bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, por la victoria de tu Hijo sobre la muerte, nos abriste en este día las puertas de la vida eterna; te pedimos que quienes celebramos la solemnidad de la Resurrección del Señor podamos resucitar a la luz de la vida gracias a la acción santificadora de tu Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, luz sobre toda luz, que iluminas esta santísima noche con la gloria de la resurrección del Señor; acrecienta en tu Iglesia el espíritu de adopción, para que renovados en el cuerpo y en el alma te sirvamos con plena fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que para celebrar el misterio pascual nos instruyes con las enseñanzas del Antiguo y el Nuevo Testamento; concédenos comprender tu misericordia, para que al recibir estos dones presentes, se afirme nuestra esperanza en los dones futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios de poder inmutable, cuyo resplandor no conoce el ocaso: mira con bondad a tu Iglesia, el signo de tu presencia entre nosotros, y según tu proyecto eterno, prosigue serenamente la obra de la salvación humana; haz que todo el mundo contemple y experimente cómo lo abatido por el pecado se restablece, lo viejo se renueva y se restaura plenamente por Cristo, origen de todo lo creado. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, Padre fecundo, que convocando a todos los hombres haces crecer sin cesar a tu Iglesia; defiende con tu constante protección a cuantos purificas en el agua del bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, que por la voz de tus profetas anunciaste los misterios de los tiempos presentes; alienta los deseos de tu pueblo, porque ninguno de tus fieles puede progresar en la virtud sin la inspiración de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, te pedimos que, fiel a tu palabra, multipliques la descendencia que prometiste a nuestros padres en la fe, y aumentes el número de tus hijos adoptivos para que tu Iglesia reconozca, desde ahora, el cumplimiento de cuanto los patriarcas creyeron y esperaron. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios nuestro, que con la luz del Nuevo Testamento iluminaste los antiguos prodigios de modo que también el Mar Rojo fuera imagen de la fuente bautismal y el pueblo liberado de la esclavitud prefigurara al pueblo cristiano; haz que todos los hombres, por el don de la fe, participen del privilegio del pueblo elegido y así renazcan a la acción de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Señor y Dios nuestro, cuyas maravillas vemos brillar también nuestros días porque lo que hiciste en favor de tu pueblo elegido librándolo de la persecución del Faraón, lo realizas por medio del agua del bautismo para salvar a todas las naciones; te pedimos que todos los hombres del mundo se conviertan en verdaderos hijos de Abrahán y se muestren dignos de la herencia de Israel. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios y Padre de los creyentes, que multiplicas a los hijos de tu promesa, derramando la alegría de la adopción filial y por el misterio pascual, cumples la promesa hecha a Abrahán de hacerlo padre de todas las naciones; concede a todos los hombres responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Señor y Dios nuestro, tú creaste al hombre de manera admirable y más admirablemente aún lo redimiste; concédenos que podamos resistir a los atractivos del pecado con sabiduría de espíritu, para que podamos merecer los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, tú eres admirable en todo lo que existe; te pedimos que quienes hemos sido redimidos por ti comprendamos que la creación del mundo en el comienzo de los siglos no es obra de mayor grandeza que el sacrificio pascual de Cristo realizado en la plenitud de los tiempos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios y Padre nuestro, la Pasión de nuestro Señor Jesucristo nos libró de la muerte, transmitida de generación en generación a causa del pecado original. Te pedimos que nos identifiques con tu Hijo para que nuestra humanidad revestida de la imagen terrena quede también, por tu acción santificadora, revestida de la imagen celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Acuérdate, Señor, de tu gran misericordia y santifica con tu eterna protección a esta familia tuya por la que Jesucristo, realizó el misterio pascual derramando su sangre en la cruz. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén



Dios y Padre nuestro; nos hemos reunido para celebrar la santísima Cena del Señor, en la que tu Hijo único, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el nuevo y único sacrificio, banquete pascual de su amor. Te pedimos, la gracia de recibir plenamente la caridad y la vida que brotan de este misterio tan grande. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, al ungir con el Espíritu Santo a tu Hijo único, lo hiciste Señor y Mesías: concede bondadosamente a quienes participamos de su misma consagración, ser ante el mundo testigos de su obra redentora. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, que para librarnos del poder del demonio quisiste que tu Hijo muriera en la cruz, concede a tu familia la gracia de participar también de su resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, concédenos celebrar de tal manera los misterios de la Pasión del Señor, que merezcamos alcanzar tu misericordia. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, mira nuestra fragilidad y fortalécenos por la Pasión de tu único Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador se hiciera hombre y muriera en la cruz para darnos un ejemplo de humildad a imitar. Concédenos la gracia de tener siempre presente las enseñanzas de su Pasión, para poder participar un día de la gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, aumenta la fe de cuantos esperamos en ti, y escucha nuestras súplicas, para que quienes hoy llevamos estos ramos en honor de Cristo victorioso, unidos a él, te presentemos el fruto de las buenas obras. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Después de haber preparado nuestros corazones desde el comienzo de la Cuaresma por medio de la penitencia, la oración y las obras de caridad, hoy nos congregamos para iniciar con toda la Iglesia la celebración del misterio pascual de nuestro Señor, que fue consumado por su muerte y resurrección, para lo cual debió entrar en la ciudad de Jerusalén. Por ello, llenos de fe y con gran fervor, recordando esta entrada triunfal, sigamos al Señor, y participando de su cruz, lleguemos a tener parte en su resurrección y su vida.



Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición estos ramos, y haz que siguiendo alegremente a Cristo Rey, podamos llegar con su ayuda a la Jerusalén celestial. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Señor y Dios nuestro, aumenta la fe de cuantos esperamos en ti, y escucha nuestras súplicas, para que quienes hoy llevamos estos ramos en honor de Cristo victorioso, unidos a él, te presentemos el fruto de las buenas obras. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición ? estos ramos, y haz que siguiendo alegremente a Cristo Rey, podamos llegar con su ayuda a la Jerusalén celestial. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Padre generoso, aunque en todo tiempo ofreces tu salvación a los hombres, en estos días les concedes gracias más abundantes. Mira con bondad a tus elegidos y protege con tu ayuda a quienes serán bautizados y a los que ya somos cristianos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios de sabiduría, que has dispuesto completar la Pasión de tu Hijo con las infinitas cruces de los hombres, te pedimos que, inspirándonos en la Virgen Madre que estuvo al pie de la cruz junto a su Hijo moribundo, permanezcamos junto a tantos hermanos que sufren para llevarles amor y consuelo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, tú quisiste que la Virgen Madre estuviera junto a tu Hijo crucificado para participar de su Pasión; protege y acrecienta en tu familia los frutos de este misterio tan grande. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que en este tiempo ayudas con bondad a tu Iglesia: concédenos imitar a la Santísima Virgen María en la contemplación de la Pasión de Cristo, con un corazón sinceramente entregado. Te pedimos, por la intercesión de la misma Virgen, unirnos en estos días con firmeza a tu Hijo Unigénito, y así poder llegar a la plenitud de su gracia. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Escucha nuestras súplicas, Padre, y mira con amor a quienes hemos puesto nuestra esperanza en tu misericordia. Límpianos de todos los pecados para que perseveremos en una vida santa y lleguemos a heredar tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Ilumina, Dios nuestro, el corazón de tus fieles purificado por las penitencias de Cuaresma, y ya que nos inspiraste el deseo de servirte, escucha paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Padre, perseverar en el cumplimiento de tu voluntad para que, en este tiempo en que vivimos, tu pueblo crezca no sólo en número sino también en santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Oración colecta Padre bueno, tu inefable amor nos enriquece con toda clase de bendiciones; haz que pasemos del estado de pecado a la vida de la gracia y así nos preparemos para la gloria del Reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, te rogamos que tu gracia nos ayude, para que participemos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Te rogamos, Padre, que tu amor y tu misericordia dirijan nuestros corazones, porque sin tu ayuda no podemos agradarte. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que has preparado remedios adecuados para nuestra fragilidad, concédenos experimentar tu salvación con alegría y manifestarla con una vida santa. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que es Dios, y contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad por los siglos de los siglos. Amén.



Padre lleno de amor, te pedimos que, purificados por la penitencia y por la práctica de las buenas obras, nos mantengamos fieles a tus mandamientos, para llegar bien dispuestos a las fiestas de Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, que quisiste que tu Hijo único se hiciera hombre en el seno de la Virgen María, concede a quienes lo reconocemos como verdadero Dios y verdadero hombre que podamos participar de su condición divina. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad por los siglos de los siglos. Amén.



Padre misericordioso, tú concedes al justo el premio de sus méritos y el perdón al pecador que se arrepiente; ten piedad de nosotros que confesamos nuestras culpas y danos tu paz y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, te pedimos que las venerables prácticas de este tiempo cuaresmal dispongan el corazón de tus fieles para celebrar dignamente el misterio pascual y anunciar a todos los hombres la grandeza de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que renuevas al mundo por medio de sacramentos divinos, concede a tu Iglesia la ayuda de estos auxilios de tu gracia y no la prives de lo que necesita cada día. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre de Jesucristo, que tan maravillosamente reconcilias a los hombres por medio de tu Hijo: haz que tu pueblo se disponga a celebrar las próximas fiestas pascuales con una fe viva y una entrega generosa. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, que es Dios y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Con alegría por la celebración anual de la Cuaresma te pedimos, Padre, experimentar el misterio pascual y poder alcanzar plenamente sus frutos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, infunde tu gracia en nuestros corazones para que sepamos dominar nuestro egoísmo y seguir fielmente las inspiraciones que nos vienen de ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, tú quisiste confiar el inicio de nuestra redención a la solícita custodia de san José; por su oración en el cielo, concede a tu Iglesia cooperar fielmente al cumplimiento de la obra de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, te pedimos que, a medida que se acerca la fiesta de nuestra salvación, crezca en intensidad nuestra entrega para celebrar dignamente el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que es Dios, y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Impregnados del sentido cristiano de la Cuaresma y alimentados con tu palabra, te pedimos, Padre, que nos entreguemos a ti con nuestra penitencia y perseveremos unidos en la oración. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios, salvador nuestro, te pedimos que tu gracia nunca nos abandone, nos haga vivir entregados a tu servicio y nos proteja siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios omnipotente, purifica y protege a tu Iglesia con tu constante misericordia y ya que sin ti no puede vivir segura, dirígela siempre con tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de misericordia y origen de todo bien, tú sanas al pecador que ora, ayuna y comparte sus bienes; recibe con agrado el reconocimiento de nuestra debilidad y por tu misericordia, levanta nuestra conciencia abatida por los propios pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que es Dios y contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, que por medio de admirables sacramentos nos concedes participar ya en este mundo de los bienes celestiales, guíanos por el camino de la vida y condúcenos a la luz donde tú habitas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, purifícanos con la penitencia cuaresmal, para que lleguemos totalmente convertidos a las próximas fiestas pascuales. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la perdieron, atrae hacia ti nuestros corazones para que, inflamados por el fuego de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y activos en la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre misericordioso, conserva a tu familia en el camino del bien que tú le enseñaste, y confórtala de tal modo en sus necesidades temporales que, sin angustia, pueda tender a los bienes del cielo. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de todos los hombres, vela con amor constante sobre tu Iglesia, y pues sin ti la naturaleza humana sucumbe, presérvala siempre del mal y encamínala por las sendas de la salvación. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, dador de vida, que para remedio del alma nos mandaste mortificar el cuerpo, concédenos poder abstenernos de todo pecado y cumplir los mandamientos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre santo, que nos mandaste escuchar a tu Hijo muy amado, alimenta nuestra fe con su palabra, para que, purificados los ojos del espíritu, podamos gozar de la visión de tu gloria. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre eterno, convierte nuestros corazones, para que, buscándote siempre a ti, único bien necesario, y practicando la caridad fraterna, vivamos consagrados a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre santo, concede a tus fieles disponerse convenientemente a la celebración de la Pascua, para que el esfuerzo de la mortificación corporal nos lleve a una verdadera renovación en el espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de los hombres, danos luz para conocer y practicar siempre el bien, y ya que no podemos subsistir sin ti, haz que vivamos según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre celestial, mira con bondad la entrega de tu pueblo que con sus privaciones se esfuerza por dominar el cuerpo; haz que la práctica de las buenas obras restaure su alma. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre compasivo, mira a tu familia y al vivir penitencialmente, haz que nuestra alma resplandezca con el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, e ilumínanos con la luz de tu palabra, para que la celebración de esta Cuaresma produzca en nosotros frutos abundantes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, concédenos que, gracias a la práctica anual de la Cuaresma, progresemos en el conocimiento del misterio de Cristo y vivamos en conformidad con Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y para protegernos, extiende sobre nosotros tu mano poderosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre misericordioso, acompaña con tu benevolencia los primeros pasos de nuestro camino penitencial, para que nuestras prácticas exteriores expresen la sinceridad de nuestro corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Que tu gracia, Padre, inspire y acompañe nuestras obras, para que comiencen en ti como en su fuente y tiendan a ti como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, concédenos la gracia de iniciar con el santo ayuno cuaresmal un camino de verdadera conversión, y afrontar con la penitencia la lucha contra el espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Dios todopoderoso, que, meditando siempre en las realidades espirituales, llevemos a la práctica en palabras y obras lo que es de tu agrado. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón, concédenos la gracia de vivir de tal manera que merezcamos ser una morada para ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios misericordioso, te pedimos que vengas en ayuda de nuestra debilidad, para que al celebrar a la Madre inmaculada de tu Hijo en su advocación de Nuestra Señora de Lourdes, seamos liberados, por su intercesión, de todo pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, cuida a tu familia con permanente amor y ya que sólo en ti ha puesto su esperanza defiéndela siempre con tu protección. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, concédenos honrarte con todo el corazón y amar verdaderamente a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre bondadoso, que en san Juan Bosco diste a tu pueblo un padre y un maestro de la juventud, enciende en nosotros la llama de la caridad al servicio de tu gloria y de la salvación de los hermanos. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre nuestro, que en santo Tomás de Aquino, otorgaste a tu Iglesia un modelo de santidad y de doctrina, danos la luz necesaria para comprender sus enseñanzas y la fortaleza espiritual para imitar sus ejemplos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre santo, que hiciste brillar con virtudes propias de los apóstoles a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su oración en el cielo, que después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar a nuestra patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre misericordioso, que instruiste a los pueblos con la predicación del apóstol san Pablo, al celebrar hoy su conversión, te pedimos que, siguiendo su ejemplo, seamos ante el mundo testigos valientes de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que en el nombre de tu Hijo amado podamos dar en abundancia frutos de buenas obras. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que es Dios, y contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno que gobiernas tanto el cielo como la tierra escucha paternalmente las súplicas de tu pueblo y concede tu paz a esta época que nos toca vivir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que diste al abad san Antonio la gracia de servirte en el desierto con una vida monástica admirable, concédenos, por su intercesión, que negándonos a nosotros mismos, te amemos siempre sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, te pedimos la gracia de crecer en el conocimiento de la divinidad de tu Hijo y de proclamarla íntegramente, como lo hizo con perseverancia el obispo san Hilario. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, tu Hijo único se ha manifestado en la realidad de nuestra carne: que Él nos transforme interiormente, ya que lo reconocemos semejante a nosotros en su humanidad. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre todopoderoso y eterno, que proclamaste a Cristo como Hijo tuyo muy amado, cuando era bautizado en el Jordán y el Espíritu Santo descendía sobre él: concede a tus hijos, renacidos del agua y del Espíritu, perseverar siempre en el cumplimiento de tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, en tu Hijo único nos hiciste nuevas creaturas para ti; por tu gracia, concédenos participar de la divinidad de Aquél que unió nuestra humanidad con tu naturaleza. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, concédenos que el nacimiento del Salvador del mundo, revelado por la luz de la estrella, se manifieste cada vez más en nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, que por medio de tu Hijo iluminaste a todas las naciones, concede a tu pueblo reconocer la gloria de su Redentor y llegar un día a la luz que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor, que iluminas a todas las naciones, concede a los pueblos de la tierra gozar de paz duradera, e infunde en nosotros aquella luz resplandeciente que guió a nuestros padres al encuentro de tu Hijo. Él que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, tu Hijo único se ha manifestado en la realidad de nuestra carne: que Él nos transforme interiormente, ya que lo reconocemos semejante a nosotros en su humanidad. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre Dios, la eternidad resplandece con la gloria del Verbo que la Virgen María recibió en la fragilidad de nuestra carne; te pedimos que Jesús, hecho uno de los nuestros para dar a conocer la luz de la verdad, manifieste la plenitud de su poder a favor de la redención del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Te alabamos, Padre, porque en este día manifestaste tu Hijo único a todos los pueblos, guiándolos por medio de una estrella. Condúcenos, a quienes te conocemos por la fe, hasta la contemplación de la hermosura de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que el esplendor de tu gloria ilumine nuestros corazones, para que podamos atravesar las tinieblas de este mundo y llegar a la patria donde todo es eterna claridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Por la encarnación del Verbo inauguraste, Dios nuestro, la salvación de los hombres; concede a tu pueblo la misericordia que necesita para que todos sepan que no hay otro nombre que deba ser invocado que el de tu Hijo Único, Jesucristo, que vive y reina contigo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que has querido iluminar a tu Iglesia con la vida y la enseñanza de los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, concédenos la gracia de conocer humildemente tu verdad y de vivirla fielmente en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, proclamamos que tu Hijo único, eterno como tú en la gloria, nació de la Virgen Madre como hombre verdadero. Aumenta nuestra fe, líbranos de los males presentes y danos los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, que por la fecunda virginidad de María otorgaste a los hombres la salvación eterna, concédenos, al comenzar este nuevo año, experimentar la intercesión de aquélla por quien recibimos al autor de la Vida, nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, en el nacimiento de tu Hijo nos diste el principio y la plenitud de nuestra comunión contigo. Concédenos la gracia de ser miembros vivos de Cristo único Salvador de los hombres. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Dios todopoderoso, que el nacimiento de tu Hijo en nuestra carne, renovado en esta celebración, nos libre de la opresión con que nos domina la antigua esclavitud del pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, que disipaste las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la luz verdadera, míranos con bondad, para que nuestras alabanzas proclamen dignamente el sublime nacimiento de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, en la Sagrada Familia nos ofreces un verdadero modelo de vida. Haz que en nuestros hogares florezcan sus mismas virtudes y su mismo amor, para que lleguemos a gozar todos juntos de los premios eternos en la casa del cielo. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Te alabamos, Señor y Dios nuestro, porque admirablemente creaste la naturaleza humana, y de modo aún más admirable la restauraste; concédenos compartir la Vida divina de tu Hijo Jesucristo, así como Él ha querido compartir nuestra condición humana. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno: Una nueva luz nos envuelve en tu Verbo hecho carne. Te pedimos que resplandezca en nuestras obras ya que brilla por la fe en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que iluminaste esta santísima noche con el nacimiento de Cristo, verdadera luz del mundo, concédenos gozar en el cielo del resplandor de su gloria ya que hemos experimentado la claridad de su presencia en la tierra. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, que cada año nos alegras con la esperanza de la salvación, concédenos en esta vigilia de la Navidad que, así como recibimos con gozo a tu Hijo como Redentor, también podamos contemplarlo confiadamente cuando venga como juez. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Jesús, apresúrate y no tardes, para que tu venida consuele y anime a quienes confiamos en tu bondad. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de la Navidad, te pedimos que tu Hijo, hecho carne en las entrañas de la Virgen María, nos haga partícipes de la abundancia de su misericordia. Por el mismo Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, que por la venida de tu Hijo quisiste redimir al hombre alejado de ti por el pecado, concede a quienes creemos en su Encarnación que podamos llegar a gozar un día de la compañía de nuestro Redentor. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Derrama , Señor, tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Escucha, Padre de bondad, la plegaria de tu pueblo, y concede a quienes nos alegramos por la venida de tu Hijo, que podamos alcanzar la vida eterna cuando Él vuelva en la majestad de su gloria. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre eterno y misericordioso, que por el Espíritu Santo transformaste a María en templo de tu divinidad; concédenos que, a ejemplo de la Virgen santa, nosotros sepamos cumplir siempre tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, que a través de la maternidad de María quisiste revelar al mundo el esplendor de tu gloria, concédenos poder celebrar con fe íntegra y una generosa entrega el admirable misterio de la Encarnación de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Te pedimos, Dios nuestro, que el nacimiento de tu Hijo nos libre de la esclavitud del pecado y nos ayude a vivir como hombres nuevos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, creador y redentor del hombre, que quisiste que tu Palabra se encarnara en el seno de una Madre siempre virgen, concédenos participar de la vida divina de tu Hijo, así como él quiso asumir nuestra condición humana. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Que tu gracia, Padre, nos preceda y acompañe siempre, para que mientras aguardamos con ferviente deseo la venida de tu Hijo, obtengamos la ayuda necesaria para nuestra vida presente y futura. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Nuestras culpas nos entristecen, Padre, y hacen que nos sintamos indignos de servirte; por eso te pedimos que la venida salvadora de tu Hijo nos llene de inmensa alegría. Él que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Señor y Dios nuestro, que la cercana celebración del nacimiento de tu Hijo nos fortalezca en medio de las fatigas de cada día, y nos alcance la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre lleno de bondad, que por medio de tu Hijo único has hecho de nosotros una nueva criatura, mira con amor la obra de tu misericordia, y por su venida purifícanos del pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios, lleno de bondad, inclina tu oído a las súplicas de tu pueblo, e ilumina las tinieblas de nuestros corazones con la gracia de la visita de tu Hijo. Él que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Estás viendo, Padre, cómo tu pueblo espera la celebración del nacimiento de tu Hijo muy querido, concédenos festejar con entusiasmo su venida y alcanzar el gozo que nos da su salvación. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, tú hiciste de san Juan de la Cruz un modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz; ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegar a contemplar tu gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Te pedimos, Padre, que la gloriosa intercesión de santa Lucía, virgen y mártir, llene de gozo nuestros corazones, para que celebremos su fiesta en la tierra y participemos de su gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Que brille, Padre, en nuestro corazón, el esplendor de tu gloria, para que la venida de Jesucristo, tu Hijo, disipe las tinieblas del pecado y nos ayude a vivir como hijos de la luz. Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de misericordia, que has puesto a estos pueblos tuyos bajo la especial protección de la siempre Virgen María de Guadalupe, Madre de tu Hijo; concédenos, por su intercesión, profundizar nuestra fe y buscar el progreso de América por los caminos de la justicia y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Concede a tu pueblo, Señor, la gracia de esperar fervorosamente la venida de tu Hijo para que podamos salir a su encuentro con las lámparas encendidas, como Él nos enseñó. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Despierta, Señor, nuestro corazón y anímanos a preparar los caminos de tu Hijo, para que gracias a su venida, podamos servirte con una vida santa. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, que nos exhortas a preparar el camino del Señor, no permitas que quienes esperamos la presencia consoladora del médico celestial desfallezcamos a causa de nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Porque eres fiel a tu Palabra, y has hecho llegar a todos los confines de la tierra la promesa del Salvador, concédenos, Padre, esperar con alegría su glorioso nacimiento. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de Jesús la preservaste de todo pecado; concédenos por su intercesión llegar a ti purificados de todas nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre santo, que nuestra oración suba a tu presencia, para que podamos celebrar con un corazón puro el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo único, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y rico en misericordia, que ninguna de nuestras actividades nos impida acudir al encuentro de tu Hijo, y que guiados por tu sabiduría divina, podamos gozar siempre de su compañía. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que para liberar al género humano de la esclavitud del pecado enviaste a tu mismo Hijo a este mundo, concédenos alcanzar el premio de la verdadera libertad a cuantos esperamos confiadamente tu gracia salvadora. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Jesús, muéstranos tu poder y ven; sálvanos del pecado, protégenos de todo peligro y condúcenos a la salvación. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Muestra, Padre, tu poder y ven a socorrernos con tu fuerza, para que tu misericordia nos conceda lo que nuestros pecados nos impiden alcanzar. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que tu poder divino prepare nuestro corazón para que cuando llegue tu Hijo, Jesucristo, nos encuentre dignos de sentarnos a su mesa y Él mismo nos sirva el alimento celestial. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios de infinita misericordia, escucha favorablemente nuestras súplicas, socórrenos en medio de las pruebas de la vida, y que la venida de tu Hijo nos reconforte para que no volvamos a caer en la esclavitud del pecado. Te lo pedimos, por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, concédenos esperar con amor la llegada de tu Hijo Jesucristo, para que cuando Él venga y nos llame, nos encuentre velando en oración y cantando con alegría sus alabanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, te rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro de tu Hijo que viene a nosotros, para que merezcamos estar a su lado en el Reino de los cielos. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que quisiste restaurar todas las cosas por tu amado Hijo, Rey del universo, te pedimos que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, te sirva y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Estimula, Padre, la voluntad de tus hijos, para que busquemos con mayor fervor los frutos de la gracia y encontremos la ayuda constante de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor, Dios y creador nuestro, concédenos vivir siempre con alegría en tu servicio, ya que la felicidad plena y duradera consiste en servirte a ti, fuente y origen de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y lleno de misericordia, te suplicamos que alejes de nosotros todos los males para que sin impedimentos en el alma y en el cuerpo cumplamos tu voluntad con libertad de espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de bondad, que guiaste a san Martín de Porres a la gloria del cielopor el camino de la humildad, concédenos imitar sus ejemplos para ser glorificados con él en la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios omnipotente y lleno de misericordia, por tu gracia podemos celebrar esta liturgia de alabanza; te pedimos que nos otorgues peregrinar sin tropiezos hacia los bienes prometidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre clementísimo, que quisiste que tu Hijo único, vencedor de la muerte, entrara glorioso en el cielo; concede a nuestros hermanos difuntos que, vencida también la muerte, puedan para siempre contemplarte a ti, su Creador y Redentor. Por el mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre bueno, gloria de los fieles y vida de los justos, que nos redimiste por la muerte y resurrección de tu Hijo, ten piedad de nuestros hermanos difuntos, y conduce a la alegría de la felicidad eterna a quienes creyeron en el misterio de nuestra resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Tú eres, Dios nuestro, el autor de toda vida; escucha con bondad nuestros ruegos, para que al crecer nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de nuestros hermanos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus Santos; te rogamos que, por las súplicas de tantos intercesores, derrames sobre nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de todos los hombres, que por la predicación de los apóstoles nos llevaste al conocimiento de tu Nombre, te rogamos que, por intercesión de san Simón y san Judas, tu Iglesia se vea enriquecida con nuevos pueblos que crean en ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para conseguir lo que nos prometes ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de bondad, tú concediste al obispo san Antonio María Claret una caridad admirable y una especial paciencia para predicar sin concesiones tu Evangelio; te pedimos que, por su ayuda, nos otorgues la gracia de ocuparnos siempre de tus cosas y de trabajar generosamente en ganar nuestros hermanos para Cristo. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, haz que nos entreguemos a ti con fidelidad y te sirvamos con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que elegiste a san Lucas para revelar con su predicación y sus escritos el misterio de tu amor a los pobres, concede a quienes ya nos gloriamos del nombre de cristianos, tener un solo corazón y una sola alma y haz que todos los pueblos del mundo puedan alcanzar tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que honras a tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, haz que el martirio de san Ignacio de Antioquía que hoy celebramos, así como fue para él causa de eterna gloria, sea para nosotros motivo de constante protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de amor, que con el Espíritu Santo impulsaste a santa Teresa de Jesús para mostrar a la Iglesia el camino de la perfección; concédenos alimentarnos siempre con su doctrina espiritual y arder en deseos de verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre providente, te pedimos que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y así estemos dispuestos a obrar constantemente el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la antigua advocación del Pilar, concédenos, por su oración en el cielo, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Derrama , Señor, tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, y con la intercesión de María, la Virgen, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y lleno de misericordia, te suplicamos que alejes de nosotros todos los males para que sin impedimentos en el alma y en el cuerpo cumplamos tu voluntad con libertad de espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de todos los hombres, que otorgaste a san Francisco de Asís la gracia de reflejar la imagen de Cristo por la humildad y la pobreza; concédenos caminar por sus huellas para seguir así a tu Hijo y unirnos a ti con la alegría de la caridad. Por el mismo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Padre celestial, en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para custodiarnos; concédenos que seamos siempre defendidos por su protección y gocemos eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de bondad, que abres las puertas de tu Reino a los humildes y sencillos de corazón, ayúdanos a seguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús, para que, por su intercesión, se nos revele tu gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que concediste a san Jerónimo un amor vivo y tierno por la Sagrada Escritura; concede que tu pueblo se alimente con mayor abundancia de tu palabra y encuentre en ella la fuente de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que distribuyes sabiamente los oficios de los ángeles y de los hombres, te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que manifiestas especialmente tu poder con la misericordia y el perdón, infunde sin cesar tu gracia en nosotros, para que, deseando lo que nos prometes, participemos en los bienes del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, tú infundiste virtudes apostólicas en el presbítero san Vicente de Paúl para entregar su vida al servicio de los pobres y a la formación del clero; concédenos que animados por su mismo espíritu, amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre providente, tú quisiste que la madre de tu Hijo único experimentase las angustias y los sufrimientos humanos, convirtiéndose así en consuelo de los afligidos y liberadora de los cautivos; por su intercesión, concede a los que sufren cualquier modo de esclavitud la verdadera libertad de los hijos de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que para allanarnos el camino de la salvación nos diste a tus santos como ejemplo y ayuda; concédenos bondadosamente que quienes celebramos la fiesta de san PIO caminemos hacia ti siguiendo tus pasos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que san PIO. guiara a tu pueblo y lo sirviera con la palabra y el ejemplo, protege, gracias a su intercesión, a los pastores de tu Iglesia junto al rebaño que les has confiado, y condúcelos por el camino de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios nuestro, por tu infinita misericordia elegiste a san Mateo para convertirlo de recaudador de impuestos en un apóstol; concédenos que, sostenidos por su intercesión y su ejemplo, cumplamos nuestras responsabilidades en esta vida como verdaderos discípulos de tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, que resumiste los mandamientos de la antigua Ley en el amor a ti y al prójimo concédenos que, cumpliendo lo que nos mandas merezcamos llegar a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor nuestro, que quisiste que la Virgen Madre estuviera junto a tu Hijo levantado en la cruz, para que participara de su Pasión; concede que tu Iglesia unida a ella en la Pasión de Cristo, merezca participar también de su Resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que has querido salvar al género humano por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos que quienes conocimos este misterio en la tierra, podamos alcanzar en el cielo el premio de su redención. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Dios omnipotente, que el glorioso nombre de la bienaventurada Virgen María que ahora celebramos, nos obtenga los beneficios de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios misericordioso, al celebrar hoy el nacimiento de la Virgen María, Madre de Cristo, nuestro Redentor, concédenos el don de tu alegría y de tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de bondad, que por la gracia de la adopción quisiste que seamos hijos de la luz; concédenos que no seamos envueltos en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que cuidas a tu pueblo con misericordia y lo gobiernas con amor; por la intercesión del papa san Gregorio Magno concede el espíritu de sabiduría a quienes encomendaste la conducción de tu rebaño, y haz que el progreso de los fieles sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno y con tu amor de Padre lo conserves constantemente. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Tú has querido, Señor, que san Juan Bautista fuera el Precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo; concédenos que así como él murió mártir de la verdad y la justicia, también nosotros luchemos con valentía por la defensa de tu doctrina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Renueva en tu Iglesia, Padre omnipotente, el fervor extraordinario que infundiste en el obispo san Agustín, para que, llenos de su mismo espíritu, tengamos sed solamente de ti que eres la fuente de la verdadera sabiduría, y te busquemos como principio de todo amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que unes a tus fieles en una sola voluntad; concédenos amar lo que nos mandas y esperar lo que nos prometes, para que en medio de la inestabilidad de este mundo, esté firme nuestro corazón donde se encuentra la verdadera alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, que constituiste a la Madre de tu Hijo como Madre y Reina nuestra; concede en tu bondad que, sostenidos por su oración poderosa, alcancemos en el Reino celestial la gloria de los hijos de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Dios nuestro, que preparaste bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones la ternura de tu amor para que, amándote en todas y sobre todas las cosas, alcancemos tus promesas que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, que has elevado en cuerpo y alma a los cielos a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos que aspirando siempre a los bienes celestiales merezcamos ser asociados a su gloria. Por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Por haberte complacido, Padre, en la humildad de la Virgen María, has querido elevarla a la dignidad de Madre de tu Hijo y la has coronado de gloria sin igual; concédenos por su intercesión que quienes hemos sido salvados por el misterio de tu redención, seamos en ti glorificados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios de clemencia, que en tu misericordia inspiraste a santa Clara un fuerte amor a la pobreza; otórganos, por su intercesión, que siguiendo a Cristo con pobreza de espíritu podamos llegar a contemplarte en el Reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre, confirma en nuestros corazones el espíritu de los hijos adoptivos para que merezcamos obtener la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



En la transfiguración gloriosa de tu Hijo único, confirmaste, Padre, los misterios de la fe con el testimonio de Moisés y Elías, y prefiguraste admirablemente la perfecta adopción de tus hijos; concédenos que escuchemos la voz de tu Hijo amado y merezcamos ser con él, herederos de su gloria. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Ven, Padre, en ayuda de tus hijos, derrama tu bondad sobre los que te suplicamos, y ya que te alabamos porque nos creaste y nos conduces renueva y conserva tus dones en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre providente, tú siempre proteges a los que esperan en ti, y sin ti nada es fuerte ni santo; te pedimos que multipliques sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros que ya podamos adherirnos a las realidades eternas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Señor, Dios de nuestros padres, que diste a san Joaquín y a Santa Ana la gracia tan singular que de ellos naciera la madre de tu Hijo encarnado; concede que por sus ruegos podamos alcanzar la salvación prometida a tu pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre todopoderoso y eterno, que santificaste los primeros trabajos de tus apóstoles con la sangre del apóstol Santiago; fortalece a tu Iglesia por su martirio y protégela siempre por su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Dios y Padre nuestro, tu Hijo quiso que María Magdalena fuera la primera en anunciar la alegría pascual; concédenos, por su intercesión y siguiendo su ejemplo, que prediquemos a Cristo resucitado y podamos verlo reinante en tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor y Padre nuestro, muéstrate bondadoso con tus hijos y multiplica en nosotros los dones de tu gracia para que podamos ser fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad y así perseveremos en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Señor Dios, tú muestras la luz de tu verdad a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para que puedan volver al camino de la justicia; danos a cuantos hacemos profesión de cristianos, la gracia de rechazar todo lo que se opone a este nombre y de comprometernos con sus exigencias. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre celestial, que hiciste del abad san Benito un notable maestro en la escuela del servicio divino; concédenos que, sin anteponer nada a tu amor, avancemos con un corazón generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre misericordioso, por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles una santa alegría, para que quienes hemos sido liberados del pecado, alcancemos la felicidad eterna. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre todopoderoso, concédenos celebrar con alegría la fiesta de tu apóstol santo Tomás, para que él nos ayude siempre con su protección y tengamos vida creyendo en aquél a quien reconoció como su Dios y Señor, Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre de bondad, que nos llenas de alegría en la celebración litúrgica de san Pedro y san Pablo, concede a tu Iglesia que se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos por quienes comenzó la propagación de la fe. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Protégenos, Señor Dios nuestro, por la intercesión de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y ya que por su ministerio diste a tu Iglesia las primicias de tu obra salvadora, concédenos, por su intermedio, la ayuda necesaria para la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre omnipotente, que confiaste a san Juan Bautista la misión de prepararle a Cristo Jesús un pueblo bien dispuesto; concede a tu Iglesia la alegría espiritual y guía nuestros pasos por el camino de la salvación y de la paz. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre todopoderoso, ayuda a tu familia a caminar por la senda de la salvación, para que siguiendo la voz de san Juan, el Precursor, pueda encontrar con alegría al Salvador que él anunció, Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y el respeto a tu santo nombre ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Padre del Cielo, Tú eres la fuerza de los que esperan en ti, y sin ti nada puede la fragilidad humana; por eso te pedimos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Gratitud a Santa María

Gracias por ser Santa María.

Gracias por haberte abierto a la gracia, y a la escucha de la Palabra, desde siempre.

Gracias por haber acogido en tu seno purísimo a quien es la Vida y el Amor.

Gracias por haber mantenido tu "Hágase" a través de todos los acontecimientos de tu vida.

Gracias por tus ejemplos dignos de ser acogidos y vividos.

Gracias por tu sencillez, por tu docilidad, por esa magnífica sobriedad, por tu capacidad de escucha, por tu reverencia, por tu fidelidad, por tu magnanimidad, y por todas aquellas virtudes que rivalizan en belleza entre sí y que Dios nos permite atisbar en Ti.

Gracias por tu mirada maternal, por tus intercesiones, tu ternura, tus auxilios y orientaciones.

Gracias por tantas bondades. En fin, gracias por ser Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra.

Amén.



ORACION DE FIN DE AÑO

Señor, Dios...

Dueño del tiempo y de la eternidad. Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias, por todo aquello que recibí de Ti.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año. El trabajo que pude realizar, las cosas que pasaron por mis manos, y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí, y los que están más lejos, los que me dieron su mano, y aquellos a los que pude ayudar. Con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón. Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado. Por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho. Y perdón por vivir sin entusiasmo. También por la oración, que poco a poco, fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.

Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente. Te pido perdón.

Pronto iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida, ante el nuevo calendario aún sin estrenar. Te presento estos días, que sólo TU sabes, si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos, la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad. Llevando a todas partes, un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra Tú mis oídos, a toda falsedad. Y mis labios, a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno. Que mi espíritu, se llene sólo de bendiciones, y las derrame a mi paso. Cólmame de bondad y de alegría, para que cuantos conviven conmigo, o los que se acerquen a mí, encuentren en mi vida, un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.

Amén.

Feliz y Venturoso 2008



Señor, Ayúdame .....

Señor, ayúdame a ser un cristiano tan consciente, que me dé cuenta de mis propias limitaciones; tan valiente, que no me hunda ante las inevitables dificultades de la vida; y tan humilde que llegue a descubrir que, sin Ti, nunca sabré llevar mi cruz de cada día.

Haz, Señor, que cuando me llegue el dolor o la prueba, no la mire nunca como un castigo que Tú me envías, sino como una oportunidad que me brindas de poder demostrarte que mi amor es serio y que soy consecuente con la fe que profeso.

Que el dolor, Señor, me haga cada vez más maduro, como persona y como cristiano; que me haga más comprensivo con los demás; que me haga más amable, más tierno y más humano; que cuando el dolor llegue a mi puerta, lejos de hacerme el mártir o de tomar actitudes de víctima propiciatoria, sepa repartir paz y alegría en medio de los que me rodean.

Amén.



ORACIÓN AL NACIMIENTO DE JESÚS

Dios Todo Poderoso, que derramas hoy sobre nosotros la nueva luz de Tu Verbo encarnado, has que la fe de este misterio se infunda también en nuestros corazones. Señor y Dios nuestro, has del mismo modo, te lo rogamos, que celebrando con alegría la Natividad de N. S. Jesucristo, merezcamos, por una vida digna de El, gozar de su presencia. Así sea.



ORACION DE NAVIDAD

Señor Jesús, Tú eres amor y vida. Has querido nacer como todos nacemos, de una mujer. De esta forma has bendecido a la familia. Haz que cada familia se convierta en verdadero santuario de vida y amor. Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos, hacia el bien de sus familias. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su crecimiento en la verdad y en el amor. Haz que los niños sean esa semilla de esperanza en la familia y asi, con nuestro amor renueve su inocencia. Haz que el amor santificado por la gracia del matrimonio, se demuestre mas fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis. Amén



ORACION DE ADVIENTO:

Señor, Ayúdanos a perseverar en la esperanza. En estos tiempos díficiles, cuando otros bajan los brazos, cuando la injusticia crece… Señor, ayúdanos a mantener firme la fe y la esperanza. El Reino de Dios está próximo, levantemos la cabeza, ¡luchemos por la vida!

ADVIENTO, UNA ORACION

Señor, abre mis oídos a tu Palabra. Señor, despierta mi corazón a la esperanza. Tú vienes, vienes siempre a mi encuentro. Tú vienes siempre con amor. Haz que me ponga en camino para recibirte. Te abriré la puerta de mi vida. Nos daremos el abrazo entrañable. Y al oír los pasos de tantos caminantes del mundo, me sentiré hermano de todos y compartiré con ellos mi paz y mi esperanza. Amén.



VEN Y SALVANOS

Ven y sálvanos de nuestra ceguera para descubrirte presente. De nuestra pereza para caminar contigo, de nuestras excusas para alejarnos de ti.

Ven sálvanos de nuestra sordera a tu palabra, de nuestros desplantes injustificados, de nuestro gusto por el hombre “viejo de Egipto”.

Ven y sálvanos de nuestra dureza para comprender las Escrituras, de nuestras luchas por los primeros puestos, de nuestra desconfianza en la semilla del Reina.

Ven y sálvanos de nuestra comodidad puesta como valor primordial, de nuestra falta de comprensión hacia los otros, de nuestro egoísmo disimulado.

Ven y sálvanos de nuestra superficialidad, de nuestra insensibilidad por las cosas de arriba, de nuestra pérdida de sentido.

Ven y sálvanos de los dioses que nos hemos fabricado de la rutina que nos aprisiona, de nuestras miras pequeñas.

Ven y sálvanos Dios salvador nuestro, Dios amigo nuestro, Dios anunciado por Jesús. Amén.



Oración a la Inmaculada Virgen María:

Santísima Virgen, yo creo y confieso vuestra Santa e Inmaculada Concepción pura y sin mancha. ¡Oh Purísima Virgen!, por vuestra pureza virginal, vuestra Inmaculada Concepción y vuestra gloriosa cualidad de Madre de Dios, alcanzadme de vuestro amado Hijo la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, de cuerpo y de espíritu, una santa perseverancia en el bien, el don de oración, una buena vida y una santa muerte. Amén



Bendita sea tu pureza, Y eternamente lo sea, Pues todo un Dios se recrea , En tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, Te ofrezco en este día Alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión! ¡No me dejes, madre mía!



El mensaje central de la Predicación de Jesús es el Anuncio de la llegada del Reino de Dios. Un Reino en el que Dios quiere que los hombres estén llenos de su paz, de su luz, de su justicia y de su felicidad. Este Reino de Dios es Universal, para todos los hombres y mujeres, sobretodo para los excluidos.



ORACIÓN.....

Señor, ven a reinar en nuestras vidas, ven a guiar al puerto nuestros barcos, ven a llenarnos de tu caridad, danos ánimos en el trabajo. Ven a ayudarnos a implantar tu Reino, Ven a irradiar tu luz en nuestros trabajos y estudios. A Ti, Dios, Uno y Trino, que viniste a crearnos, a salvarnos y reinar, a terminar la historia, te alabamos en este día y nos ofrecemos a Ti. Amén.



Oración:

Santa Madre María, tú que desde temprana edad te consagraste al Altísimo, aceptando desde una libertad poseída el servirle plenamente como templo inmaculado, tú que confiando en tus santos padres, San Joaquín y Santa Ana, respondiste con una obediencia amorosa al llamado de Dios Padre, tú que ya desde ese momento en el que tus padres te presentaron en el Templo percibiste en tu interior el profundo designio de Dios Amor; enséñanos Madre Buena a ser valientes seguidores de tu Hijo, anunciándolo en cada momento de nuestra vida desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios. Amén.



A NUESTROS SERES QUERIDOS .....

Parecemos devolvértelos a Ti, oh Dios, de Quién los recibimos. Pero así como Tú no los perdiste al darlos a nosotros, tampoco los perdemos cuando regresan a Ti. Oh Amante de Almas, Tú no das como el mundo da. Lo que das no quitas, pues lo que es Tuyo, también es nuestro puesto que somos Tuyos, y Tú eres nuestro. La vida es eterna, el amor es inmortal; la muerte no es más que horizonte, y el horizonte no mas que límite de nuestra visión. ¡Levántanos, oh Poderoso Hijo de Dios, para poder ver más allá; enjuga nuestros ojos para mirar con luz más clara; acércanos a Ti para sentirnos junto a Ti y hallarnos cerca de nuestros queridos seres que están contigo! Y mientras preparas un lugar para nosotros, prepáranos a nosotros también para esa tierra feliz, por que donde estés, estemos nosotros también, por siempre. Amén.



A LOS TODOS SANTOS .....

Gloriosos(as) Santo(as)... a ustedes acudimos, llenos de confianza en su intercesión. Nos sentimos atraídos a ustedes con una especial devoción y sabemos que nuestras súplicas serán más agradables a Dios nuestro Señor, si ustedes, que tan amados(as) son de Él, se las presentas. Su caridad, reflejo admirable de la de Dios, los inclina a socorrer toda miseria, a consolar toda pena y a complacer todo deseo y necesidad, si ello ha de ser en provecho de nuestra alma. Miren, pues, nuestras miserias y penas, nuestros trabajos y necesidades, nuestros buenos deseos, y alcáncenos que cada día aseguremos más nuestra eterna salvación con la práctica de las buenas obras y la imitación de sus virtudes. Amén.



PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN

¿Queréis que todas vuestras oraciones sean eficaces infaliblemente? ¿Queréis forzar a Dios a satisfacer todos vuestros deseos? En primer lugar digo que no hay que cansarse de orar. Los que se cansan después de haber rogado durante un tiempo, carecen de humildad o de confianza; y de este modo no merecen ser escuchados. Parece como si pretendierais que se os obedezca al momento vuestra oración como si fuera un mandato; ¿no sabéis que Dios resiste a los soberbios y que se complace en los humildes? ¿Qué? ¿Acaso vuestro orgullo no os permite sufrir que os hagan volver más de una vez para la misma cosa? Es tener muy poca confianza en la bondad de Dios el desesperar tan pronto, el tomar las menores dilaciones por rechazos absolutos.



A San Lucas:

Señor Dios, que elegiste a san Lucas para revelar con su predicación y sus escritos el misterio de tu amor a los pobres, concede a quienes ya nos gloriamos del nombre de cristianos, tener un solo corazón y una sola alma y haz que todos los pueblos del mundo puedan alcanzar tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.



Oración de Santa Teresa pidiendo la amistad de Cristo Señor:

¡Oh bondad infinita de mi Dios, que me parece os veo y me veo de esta suerte! ¡Oh regalo de los ángeles, que toda me querría -cuando esto veo- deshacer en amaros! Cuán cierto es sufrir Vos a quien os sufre que estéis con él. ¡Qué buen amigo hacéis, Señor mío! Cómo le vais regalando y sufriendo. Y esperáis a que se haga a vuestra condición. Y tan de mientras, le sufrís Vos la suya. Tomáis en cuenta, mi Señor, los ratos que os quiere, y con un punto de arrepentimiento olvidáis lo que os ha ofendido.



SEMILLAS DE FE ...

Aquel que tiene fe no está nunca solo. Thomas Carlyle

Allí donde termine toda práctica visible de fe, allí también se secan las raíces de esa fe en el corazón del pobre pecador. Adolfo Kolping

Así, pues, como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2, 26

Como es su fe, así es el hombre y su obra. Adolfo Kolping

Cuando no podamos ver el rostro de Dios, tengamos confianza bajo la sombra de sus alas. Charles H. Spurgeon

Cuando pones fe, esperanza y amor juntos puedes criar niños positivos en un mundo negativo. Zenón de Elea

Da el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, sólo dar el primer paso. Martin Luther King

De acuerdo con tu fe, asi te irá en la vida. Eliphas Levi

Dudar, caer, arrepentirse, llorar, cansarse, reír, suspirar, levantarse; esto es la Fe. Autor desconocido

El amor hace la vida, la amistad hace la luz y la fe hace la salvación. Zenaida Bacardí de Argamasilla

El amor tiene en su esencia algo del Dios que nos hizo; la amistad, algo del ángel que nos cuida, y la fe, algo del Cristo que nos salva. Zenaida Bacardí de Argamasilla

El camino para ver con la fe es cerrar los ojos de la razón. Benjamín Franklin

El hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser mártir, sino a ser loco. Autor desconocido

El más sublime acto de Fe es el que sube a nuestros labios en la noche, en la inmolación, en el dolor, en el esfuerzo inflexible hacia el bien. San Pío de Pieltrecina

El que no desea la fe no será creyente. A. Palacios Valdes

El que no tiene fe, no puede pedir fe a los demás. Lao-Tse

En la fe no hay espacio para la desesperación. Mahatma Gandhi

En la vida real, cualquier gran empresa empieza y da su primer paso adelante por fe. Schlegel

Enseñar a alguien para traerlo a la fe es tarea de todo predicador e incluso de todo creyente. Santo Tomás de Aquino

Es infinitamente mas bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la Humanidad. Heinz Zschokke

Es propio de la fe hacernos humildes en los sucesos felices e impasibles en los reveses. Santa Clara

¿Es una fe sincera la fe que no actúa? Jean Racine

Fe adulta: la que se apoya en Dios mismo y se abandona en Él. Autor desconocido

Fe es creer en lo que no se ve; y la recompensa es ver lo que uno cree. San Agustín de Hipona

Fe es la fuerza de la vida. Liev Nikolayevich Tolstoi

Fe es la virtud que nos hace sentir el calor del hogar mientras cortamos la leña. Miguel de Cervantes Saavedra

Fé es vivir en comunión permanente con Dios que se esconde detrás de todo y habita el corazón del universo y de las personas. Leonard Boff

Gran parte del conocimiento de las cosas divinas se nos escapa por falta de fe. Heráclito

Ha llegado el fin de todo lo humano, cuando no queda otra cosa que la fe en los intereses materiales. Quintiliano

La comprensión es la recompensa de la fe, por tanto no trates de comprender que puedes creer pero cree que puedes comprender. Aurelius Augustinus

La fe a veces se vuelve transparente. Madre Maravillas de Jesús

La fe comienza donde termina el orgullo. Lamennais

La fe consiste en creer lo que no vemos, y la recompensa es ver lo que creemos. San Agustín

La fe de los hombres queda sellada en sus acciones, les modela sus facciones y les resplandece la mirada. Santo Tomás de Aquino

La fe debe marcar cada etapa de nuestro peregrinaje. No creemos una vez y luego nos olvidamos de ello. Debemos reclamar y renovar la fe cada día de nuestras vidas. Siempre debemos ser, sobre todas las cosas, creyentes. Douglas Moo

La fe es la decisión de vivir con la certeza de que lo que es, no lo es todo. Roger Garaudy

La fe es la que nos dirige a través de océanos turbulentos. Mahatma Gandhi

La fe es un encuentro con Dios. S. Benetti

La Fe en acción es amor y el amor en acción es servicio. Beata Madre Teresa de Calcuta

La fe es como el amor: no puede ser impuesta por la fuerza. Schopenhauer

La persona de fe es eterna en su esperanza. F. de Ayala

La fe es como una brújula en la tormenta y en la niebla. Cardenal J. Döpfner

La fe es una buena cuerda que, extendido y tensa, no se corta en la tempestad. Robert C. Chapman

Fe es creer en lo que no se ve y la recompensa es ver lo que uno cree. San Agustín

La fe es algo indispensable en el hombre. Desgraciado aquel que no cree en nada. Víctor Hugo

La fe es como el amor: no puede ser impuesta por la fuerza. Arthur Schopenhauer

La fe es el antiséptico del alma. Walt Whitman

La fe es el poder de Dios a nuestra disposición. Autor desconocido

La fe es la fuente de la realidad, porque es la vida; creer es crear. Miguel de Unamuno

La fe es un don sin el que no se puede venir a la Iglesia; sin el que no se puede seguir en la Iglesia. Venerable. John Henry Newman

La fe hace posible lo que por razón natural no lo es. Santa Teresa de Jesús

La fe no es ciega, el corazón la ve. Zenaida Bacardí de Argamasilla

La fe no es creer lo que no vimos, sino creer lo que no vemos. Miguel de Unamuno

La fe no es una abstracción, tiene corazón, sangre y nervios. Newman

La fe no le hace feliz a uno, sólo le hace más feliz. Martin Gardner

La fe no necesita pruebas, pero necesita al menos signos en los que apoyarse. José Gómez Caffarena

La fe no tiene miedo. Proverbio Latino

La fe nos guía, inclusive a nosotros, y seguimos su luz segura en el camino que nos conduce a Dios y a su Patria Celestial. San Pío de Pieltrecina

La fe que no actúa, ¿será fe? Jean Baptiste Racine

La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano. Santo Tomás de Aquino

La intranquilidad, la precipitación y la angustia son síntomas de inmadurez o de falta de fe. Padre Tadeusz Dajczer

La manera de ver según la fe es cerrar los ojos de la razón. Benjamín Franklin

La mayor perturbación mental consiste en permitir que la voluntad dirija la fe. Luis Pasteur

La persona de fe es eterna en su esperanza. Lucas Fernández de Ayala

La prueba de la fe perseverante autentifica la cualidad de la oración. Jean Lafrance

Lo contrario de la fe no es la razón sino la superstición. Vittorio Messori

Los seres humanos son capaces de obrar milagros cuando tienen fe. Thomas Carlyle

Los sistemas ejercitan el entendimiento, pero la fe lo ilumina y lo guía. Jean-Baptiste Poquelin Molière

Más verdad dice la fe que los ojos. Francisco Quevedo

Nadie puede infundir fe a no ser que la posea. Sólo el que está persuadido puede persuadir. Joseph Joubert

No basta ser creyente, hay que ser creíble. Pedro Casaldáliga

No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano; no se ensucia porque alguna de sus gotas estén sucias. Mohandas Karamchand Gandhi

No hay persona sabia sin fe. Tertuliano

No necesitas transferir tu fe a la vida cotidiana. De tu vida cotidiana puedes deducir cómo es de grande tu fe. Franz Jalics

No pierdas la fe, ¡porque te derrumbarías! Zenaida Bacardí de Argamasilla

No se puede honrar de mejor manera a Dios, nuestro Padre, que a través de una confianza sin limites. San Alfonso María de Ligorio

No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree algo. León Tolstoi

Nunca se cansa el que confía. Francisco Quevedo y Villegas

Pecadores e ignorantes son enviados a predicar, para que se comprenda que la fe de los creyentes está en la virtud de Dios, no en la elocuencia ni en la doctrina. San Beda

Poca fe bastará para llevarnos al cielo, mas una gran fe traerá el cielo hasta nosotros. C.H. Spurgeon

¿Por qué arrancáis a los pobres la fe en Dios, si no tenéis otra cosa mejor que darles? Carmen Silva

Por la fe vemos a todos los seres humanos como compañeros de viaje hacia la eternidad. Santiago Alberione

Porque les aseguro que si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: 'Trasládate de aquí allá', y se trasladaría. Mateo 17,20

Quien pierde su fe no puede perder más. Quintiliano

¿Racionalizar la fe?. Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la esclavitud en vez de legar a la libertad en Cristo. Miguel de Unamuno

Si alguien te pregunta por tu fe, llévalo a la Iglesia y muéstrale los iconos. San Juan Damasceno

Si tienes fe, alcanzarás el objetivo de tu anhelo. Sri Ramakrishna

Si tienes fe como un granito de mostaza, le dirás a ese árbol que está ahí: arráncate y plántate en el mar, y el árbol obedecerá. Lc 17, 6

Si tienes fe, hallarás que el camino de la virtud y de la felicidad es muy corto. Quintiliano

Sin fe ni confianza el mundo no se mantiene unido. Adolfo Kolping

Sin fé no hay teología. Juan Pablo II

Sin fe, se puede perder un juego cuando ya está casi ganado. Paulo Coelho

«Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que los que creen en él, tengan vida eterna.» (Jn 3,14-21)

Tener fe es construir sobre lo que sabemos que está aquí, para poder alcanzar lo que sabemos que está allá. Cullen Hightower

Tener fe no es conocer el misterio del universo, sino estar convencido de que hay tal misterio y de que es más grande que nosotros. Rabino David Wolpe

Tengamos fe que la razón es poderosa; y con esa fe, avancemos hasta el fin, haciendo la parte que nos toca, siguiendo siempre la verdad. Abraham Lincoln

Toda justicia humana terrenal tiene su fundamento verdadero sólo en la fe, en las verdades religiosas dadas por Dios. Adolfo Kolping

Todo lo que he visto me enseña que debo confiar en el Creador a quien no he visto. Ralph Waldo Emerson

Todas las cosas creadas están en la mano de Dios; los sentidos ven tan sólo la acción de las criaturas, pero la fe ve en todo la acción de Dios. Padre Jean Pierre De Caussade, S.J

Tú crees porque has visto; felices los que creen sin haber visto. Jn 20, 29

Un hombre sin fe es alguien que navega a merced de las circunstancias. J.C.Hare

Un ser humano que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser un mártir, sino a ser un loco. Gilberto Keith Chesterton

Una fe no encarnada en las obligaciones cotidianas termina por hacerse abstracta o estéril. Juan Pablo II

Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe. Cardenal Ratzinger

Vivir de fe es juzgar las cosas a la luz de la eternidad. Padre Hurtado



Oración a San Francisco de Asís

Oh San Francisco, que recibiste los estigmas en el monte Alvernia, el mundo tiene nostalgia de ti como icono de Jesús crucificado.

Tiene necesidad de tu corazón abierto a Dios y al hombre, de tus pies descalzos y heridos, y de tus manos traspasadas e implorantes.

Tiene nostalgia de tu voz débil, pero fuerte por el poder del Evangelio.

Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy a reconocer el mal del pecado y a buscar su purificación en la penitencia.

Ayúdalos a liberarse también de las estructuras de pecado, que oprimen a la sociedad actual.

Reaviva en la conciencia de los gobernantes la urgencia de la paz en las naciones y entre los pueblos.

Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida, capaz de contrastar las insidias de las múltiples culturas de muerte.

A los ofendidos por cualquier tipo de maldad concédeles, Francisco, tu alegría de saber perdonar.

A todos los crucificados por el sufrimiento, el hambre y la guerra, ábreles de nuevo las puertas de la esperanza.

Amén.



ORACIÓN AL ANGEL DE LA GUARDA

Angel de la paz, Angel de la Guarda, a quien soy encomendado, mi defensor, mi vigilante centinela; gracias te doy, que me libraste de muchos daños del cuerpo y del alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto, me encaminaste; al oído, con santas inspiraciones me avisaste.

Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero, protector y fiel guarda mía; muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial. En mis desobediencias, vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre de noche y de día. Amén.



Oración a los Santos Arcángeles

Ángel de la paz, Ángel de la Guarda a quien soy encomendado, mi defensor, mi madre, mi vigilante centinela, gracias te doy, que me libraste de muchos daños y peligros del cuerpo y del alma. Gracias te hago que, estando durmiendo, tú me velaste y despierto me encaminaste; al oído con santas inspiraciones me avisaste; yo encenegado en los vicios mundanos, no me valía de tus consejos, y como desgraciado no me curaba. Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero y protector, y fiel guarda mía; muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial, en mis desobediencias, vilezas, desvergüenzas y mis muchas descortesías que hoy cometí en tu presencia, tú siempre me ayudaste y guardaste: ayúdame y guárdame siempre de noche y de día. Amén.



Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel defiéndenos en la lucha, sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios humille su soberbia y tú Príncipe de la Milicia Celestial arroja al infierno a Satanás y demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para perdición de las almas. Amén.



Oración a San Gabriel Arcángel

¡Oh! Dios, que entre todos los ángeles elegiste al Arcángel Gabriel para anunciar el misterio de tu Encarnación; concédenos benignamente que los que celebramos su festividad en la tierra, experimentemos su patrocinio en el cielo. Amén.



Oración a San Rafael Arcángel

Glorioso Arcángel San Rafael medicina de Dios, que guiaste a Tobías en su viaje para cobrar la deuda de Gabelo le preparaste un feliz matrimonio y devolviste la vista a su anciano padre, guíanos en el camino de la salvación, ayúdanos en las necesidades haz felices nuestros hogares y danos la visión de Dios en el Cielo. Amén.



Oración a San Vicente de Paul

¡Oh glorioso San Vicente, celeste Patrón de todas las asociaciones de caridad y padre de todos los desgraciados, que durante vuestra vida jamás abandonasteis a ninguno de cuantos acudieron a Vos! Mirad la multitud de males que pesan sobre nosotros, y venid en nuestra ayuda; alcanzad del Señor socorro a los pobres, alivio a los enfermos, consuelo a los afligidos, protección a los desamparados, caridad a los ricos, conversión a los pecadores, celo a los sacerdotes, paz a la Iglesia, tranquilidad a las naciones, y a todos la salvación. Sí, experimenten todos los efectos de vuestra tierna compasión, y así, por vos socorridos en las miserias de esta vida, nos reunamos con vos en el cielo, donde no habrá ni tristeza, ni lágrimas, ni dolor, sino gozo, dicha, tranquilidad y beatitud eterna. Amén.



Oración a la Santa Cruz

Por los caminos en que penamos, ¡qué paz se siente, Señor, Dios mío, cuando avistamos tu santa Cruz!

Cuando las altas cumbres pisamos, siempre sabemos, Señor, Dios mío, que encontraremos tu santa Cruz.

Mas cuando al cielo, por fin, vayamos, entre esplendores, Señor, Dios mío, comprenderemos tu santa Cruz.



ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, que has querido salvar a los hombres por medio de tu Hijo muerto en la cruz, te pedimos, ya que nos has dado a conocer en la tierra la fuerza misteriosa de la Cruz de Cristo, que podamos alcanzar en el cielo los frutos de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



ORACION

—"Venid, adoremos a Cristo Rey, que ha coronado a su Madre".

—"Santa Maria, siempre Virgen, Reina del mundo, tu engendraste a Cristo, el Señor, Salvador universal".

—"Dichosa tú, Virgen María, que has creído lo que te ha dicho el Señor; reinas con Cristo para siempre".

—"Dios todopoderoso, que nos ha dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos".

—"Reina dignísima del mundo, María Virgen perpetua, intercede por nuestra paz y salud, tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén."



SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.



Virgen de la Asunción

Virgen María , Madre de la Asunción, hoy venimos a vos. Con la confianza de tu cariño, Porque estás cerca del buen Jesús.

Ven y cuida nuestros hogares, con sus miedos y preocupaciones. Sana nuestros desánimos y egoísmos, haznos confiados y solidarios.

Tu mano, una caricia cerca; tu mirada es joven y nos despierta. Aquí está tu familia y comunidad, Haznos seguir también hoy el camino de Jesús.

En estos tiempos duros, la patria duele Señor, perdona la mezquindad y la desunión también, Gracias a esta tierra nacimos y hemos crecido, permítenos con tu gracia hoy volver a sembrar.

Amén.



O R A C I Ó N

Muéstrate, por fin, Señor. No permanezcas por más tiempo oculto a nuestros ojos. No guardes silencio más días.

¿Hasta cuándo vamos a caminar entre tinieblas, cansados, desorientados y abatidos? Desata tu brazo, Señor, desata tu poder y sal en defensa del pobre y oprimido. Tiende tus brazos a los que vacilan, hazte encontradizo a los que te buscan, sorprende a los que te huyen.

No permitas que se blasfeme tu nombre, diciendo: es el azar, es el inconsciente, es la materia. ¿Acaso el que ha hecho el oído... no oye? ¿No ve el que se ha inventado los ojos?

Los pensamientos de todos los hombres están en tu ordenador, todas sus palabras están registradas.

Bienaventurado el que se deja enseñar por tu palabra. Dichosos los que no ven y creen. Sin estar en la seguridad social, están seguros. Sin necesidad de tranquilizantes, dormirán tranquilos y vivirán en paz.

Porque tú, Señor, eres nuestro Padre y nos quieres. Amén.



Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.


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